Casos Especiales


CASO BRADLEY ROLAND WILL
Recomendación 50/2008

Buenos días, señoras y señores representantes de medios nacionales e internacionales de comunicación. En nombre de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, les expreso mi agradecimiento por su presencia.

Hace dos años, el periodista de nacionalidad estadounidense Bradley Roland Will, reportero gráfico de Indymedia, fue asesinado de dos balazos en Santa Lucía del Camino, Oaxaca, en hechos cuyas circunstancias generales son del conocimiento público.

El 26 de septiembre de este año, esta Comisión Nacional emitió la Recomendación 50/2008, relativa al caso y dirigida al Procurador General de la República, al Gobernador Constitucional del estado de Oaxaca y al Congreso de Oaxaca, por la violación de diversos derechos fundamentales en agravio de la víctima.

La recomendación de la CNDH documentó que ambas instituciones de procuración de justicia incurrieron en irregularidades, omisiones y deficiencias en la integración de sus respectivas averiguaciones previas.

Arribamos a esta conclusión como resultado de una investigación minuciosa que incluyó trabajo de campo y numerosas y complejas actuaciones periciales en medicina forense, criminalística, audio, y video, tal como se acredita en la Recomendación correspondiente.

En atención al interés de la opinión pública y de los medios de comunicación por contar con más elementos sobre el caso, haré una síntesis de los resultados obtenidos durante nuestra investigación. Expondré también, a ustedes, la postura de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre este caso.

Por lo que se refiere a la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca, estas son, en síntesis, algunas de las irregularidades que documentamos en la integración de su averiguación previa:

  • El ministerio público acudió cuatro días después al lugar de los hechos y omitió preservar debidamente el área y recabar indicios y testimonios.
  • No fue sino hasta un mes después de los hechos que se profundizó en el testimonio de quienes auxiliaron a la víctima.
  • El ministerio público no citó ni hizo comparecer a las personas relacionadas con los hechos, a pesar de estar plenamente identificadas gracias a las fotografías dadas a conocer por la prensa y los videos televisivos.
  • Inicialmente un perito en balística señaló que los proyectiles que lesionaron de muerte al señor Bradley eran 9mm auto y fueron disparadas por la misma arma, posteriormente se constató que eran de calibre 38 especial y habían sido disparadas por un revolver.
  • No se intentó localizar los vehículos en los que se trasladó al señor Brad Will para realizar en ellos pruebas periciales de balística para determinar si había o no en ellos residuos de pólvora o daños por arma de fuego, aún cuando se suponía que el segundo disparo había ocurrido durante en el traslado en ese automóvil o camioneta.
  • Los peritos confundieron la localización anatómica de la primera lesión, al afirmar que se había interesado el hipogastrio, región que se ubica en la parte baja del abdomen, cuando en realidad la lesión fue en el epigastrio, es decir, en la zona que corresponde a la boca del estómago.
  • Ubicaron la segunda lesión en la fosa renal derecha cuando en realidad se trataba anatómicamente en el flanco derecho.
  • Para determinar la posición víctima-victimario era indispensable medir las lesiones desde el plano de sustentación, lo cual no se hizo. Con el cuerpo de la víctima a la vista calcularon la estatura y luego, cuando ya habían entregado el cadáver, rectificaron en 7 centímetros su cálculo, 11 días después.
  • Asimismo, se utilizó una metodología inadecuada para calcular la trayectoria de las balas, lo que distorsionó el establecimiento de la verdadera relación en la posición de la víctima con respecto a la de su victimario.
  • Por otra parte, se diseccionó el muslo derecho en busca de una segunda bala, cuando el proyectil estaba alojado en realidad en hueso iliaco izquierdo.
  • Hubo descuido en el manejo de los proyectiles, pues fueron extraídos con un cincel y luego se manipularon, se entregaron y se recibieron sin guantes.
  • Y las lesiones fueron descritas por los peritos de manera vaga, imprecisa e inadecuada.

Estas deficiencias no les permitieron plantear de manera correcta una hipótesis para llegar a la verdad histórica del hecho y en su caso determinar la secuencia, los tiempos y la distancia a la que fueron hechos los disparos.

El gobierno del estado de Oaxaca ha comunicado su aceptación a la Recomendación de esta Comisión Nacional, lo cual muestra su disposición para que las autoridades competentes actúen en consecuencia.

En cuanto a la Procuraduría General de la República, apuntamos, como un antecedente, que desde el 2 de noviembre de 2006, seis días después de los hechos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos solicitó a la PGR atraer la investigación del homicidio, solicitud que reiteró en marzo de 2007. Fue en abril de 2007 que la PGR aceptó atraer el caso, y ello en virtud de que la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca declinó su competencia. Esto es casi 6 meses después desde nuestra primera solicitud

Hace apenas tres días, justo en el límite del plazo para aceptar o rechazar la Recomendación, la Procuraduría General de la República hizo saber a la Comisión Nacional su decisión de No aceptarla.

Las irregularidades que detectó la Comisión Nacional fueron entre otras, las siguientes:

- Inicialmente se estableció, con base en la observación de fotografías, que en el primer disparo el arma había sido accionada entre 30 y 60 centímetros de distancia respecto de la víctima, debido a la aparente presencia de tatuaje de granos de pólvora, residuos que no fueron advertidos por los peritos de la Procuraduría de Oaxaca.

No fue sino hasta el 18 de marzo que la PGR estableció que la distancia había sido de entre dos y ocho metros, lo que no sostuvo con un argumento técnico.

Y ahora en su respuesta sostiene que el disparo se realizó a dos metros de la víctima.

- En nuestra recomendación apuntamos que la investigación fue continua, pero también destacamos que las actuaciones se centraron en dictámenes irrelevantes, como hacer pruebas de disparos en prendas y otros objetos para constatar si quedaban residuos de pólvora, lo que ya está muy documentado.

- En las actuaciones de la PGR se advierten conclusiones sin sustento, como la afirmación de que es difícil acertar el disparo a un objeto a 32 metros de distancia, lo que claramente constituye una premisa elemental y carente de bases técnicas.

En este sentido es oportuno citar el peritaje realizado sobre este caso por el Programa Internacional de Forenses, en cuyo capítulo de resultados señala que: âlas investigaciones, tanto de la Procuraduría de Justicia de Oaxaca como de la General de la República se guiaron desde un principio por la hipótesis, sin evidencia científica alguna, de que Bradley Roland Will fue ultimado por una persona en su alrededor inmediato. Dicha metodología investigadora llevó la investigación de la muerte del periodista a ser tomada como un incidente singular dentro de los sucesos ocurridos durante las protestas en Oaxaca en el 2006”

Es importante precisar que durante la investigación realizada por esta Comisión Nacional en cuatro ocasiones se solicitó a la Procuraduría General de la República que remitiera copia de las actuaciones de la indagatoria, lo que fue negado con el argumento de que de hacerlo incurriría en responsabilidad al quebrantar la reserva de las actuaciones. No obstante, la CNDH cuenta con muchos expedientes concluidos o en trámite en los que la PGR ha proporcionado copia íntegra de averiguaciones previas. Llama la atención que en este caso se argumentara reserva.

Paso ahora a fijar la postura de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos respecto del caso de la muerte del señor Bradley Roland Will:

1. En este caso, como en todos los que son de su competencia, esta Comisión Nacional no asume ni pretende asumir funciones de ministerio público ni determinar la responsabilidad penal de los involucrados en estos hechos. Todas nuestras actuaciones documentan la grave violación al derecho fundamental a la seguridad jurídica, a la legalidad y al acceso a la justicia.

Por ello, la CNDH subraya que la Recomendación emitida al respecto responde a la facultad de este organismo autónomo de observar y denunciar conductas irregulares u omisiones cometidas por servidores públicos en la investigación y persecución de los delitos.

Por esta razón, las recomendaciones dirigidas a las instancias mencionadas se orientan a solicitar que se agilicen las investigaciones y se realicen las diligencias pertinentes, de tal manera que se garantice el análisis integral de los indicios, evidencias y elementos de prueba que constan en la indagatoria de la CNDH, para determinar de forma clara, objetiva, integral y colegiada la mecánica y dinámica de las lesiones que ocasionaron la muerte del señor Bradley Roland Will.

También se solicita se dé vista a los órganos de control respectivos a efecto de determinar si los servidores públicos responsables de las investigaciones incurrieron en responsabilidad administrativa.

2. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos reitera su convicción, sustentada documentalmente, de que existieron irregularidades en la investigación de la PGR, cuyas actuaciones analizamos hasta el 23 de junio de 2008, fecha en la que se decidió cerrar nuestra indagación para proceder a elaborar la Recomendación. Ello, luego de que después haber transcurrido 20 meses desde la fecha del homicidio, se advertía tanto dilación como omisiones, lo que debía ser señalado.

Llama ahora la atención que la PGR concluyera su investigación 17 días después de haber recibido la Recomendación, por lo que, aunque la rechazó, de hecho reconoció en los hechos su procedencia pues agilizó la indagatoria como no lo hizo durante los dos años anteriores.

Hacemos constar y lo reiteramos, que esta Comisión Nacional no comparte las conclusiones periciales de la PGR y hace notar que en gran medida éstas son resultado de varias irregularidades y deficiencias que ya eran notorias en junio del presente año.

3. En el documento mediante el cual la PGR da la Recomendación por No Aceptada, se señala que la Comisión no accedió a la petición ministerial de proporcionarle el dictamen pericial que habíamos recabado y acusa a la CNDH de no haber coadyuvado en el esclarecimiento del homicidio del señor Bradley Roland Will.

Al respecto, la Comisión Nacional expresa que, de conformidad con la Ley que rige su actuación, está obligada a guardar secrecía en relación con los casos que investiga. Una vez concluida la investigación y formulada la Recomendación le fueron entregados a la PGR los dictámenes elaborados por el personal especializado de esta Comisión Nacional.

Al parecer, a la PGR le urgía conocer los dictámenes periciales de la CNDH, y cuando los tuvo a la mano los descalificó.

4. En otra parte de su respuesta, la PGR acusa a la Comisión Nacional de haber filtrado información sobre el caso del señor Bradley Roland Will y señala que, --cito textualmente-- âal servidor público que indebidamente quebrante la reserva de las actuaciones o proporcione copia de ellas o de los documentos que obren en el expediente, se le sujetará al procedimiento de responsabilidad administrativa o penal a, según corresponda”.

Además de la velada amenaza que lo anterior implica, hay que destacar que la PGR confunde una Recomendación con una filtración.

La CNDH no dio a conocer documento alguno durante la integración de su expediente y sólo en el texto de la Recomendación es que hace valer tal información.

Debo recordar, por otra parte, que la naturaleza de las recomendaciones del Ombudsman Nacional es pública y está en la ley que así sea. La sociedad tiene derecho a ello y de ello se beneficia. Quizá el señor procurador general de la República hubiera preferido una recomendación privada, y por ello le parece una escandalosa filtración que se difunda esta información en los términos de la ley.

5. A los argumentos técnico-científicos de la Comisión Nacional, la PGR responde con descalificaciones y afirmaciones que no sustenta, en lugar de argumentar y fundamentar sus dichos. En ningún caso, para pretender contrarrestar un argumento lo hace con otro argumento.

6. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos insiste en que este caso no debió politizarse, como no debe hacerse con ningún otro relacionado con la procuración de justicia, cuando se trata de esclarecer un hecho criminal.

7. Sin el ánimo de asumir funciones de ministerio público, la Comisión Nacional realizó diversos peritajes con el objeto de contar con elementos para establecer si las acciones de investigación eran conducentes para acreditar el cuerpo de delito y la probable responsabilidad.

Expondremos a continuación las líneas más relevantes de nuestros peritajes que incluyeron estudios muy minuciosos en materia de medicina forense, criminalística, audio y video.

La distancia en que fue accionada el arma es entre 35 y 50 metros. Para llegar a esta conclusión, los peritos de la CNDH establecieron, con base en información de los fabricantes, que una bala disparada por un revólver del tipo 38 especial recorre esa distancia en 165 milésimas de segundo, lo que coincide con los análisis realizados al audio de la cámara del periodista, en los que se advierte que hay 166 milésimas de segundo entre el disparo y el impacto en el cuerpo del señor Bradley Roland Will.

Si el agresor hubiera accionado el arma a dos metros de la víctima, como afirma la PGR, no habría sido posible percibir ni identificar lapso alguno entre el disparo y el impacto.

La correspondencia criminalística de nuestros peritos sustenta la hipótesis de que el victimario se encontraba ubicado detrás del vehículo de volteo, de color rojo, que se localizaba a 40 metros, aproximadamente, del periodista.

De acuerdo con nuestros dictámenes periciales los dos disparos fueron efectuados desde la misma distancia y de manera sucesiva.

Antes de pasar a la explicación detallada de los resultados periciales, ratifico que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos continuará, en el marco de sus facultades, atenta a la actuación de las autoridades y servidores públicos federales y estatales, con el fin de asegurarse de que respeten las garantías fundamentales de todas las personas. Lo seguiremos haciendo, desde luego, en los casos de agresiones contra periodistas, tomando en cuenta el aumento en el número y gravedad de hechos en los que han sido asesinados o desaparecidos trabajadores de los medios de comunicación, casos en los que, por cierto, los agresores suelen gozar de absoluta impunidad.

Por tratarse de aspectos muy técnicos relacionados con la ciencia y la técnica pericial, pido al doctor Epifanio Salazar, especialista en medicina forense, perito de esta Comisión Nacional, que exponga puntualmente esa parte fundamental de los resultados de nuestra investigación.

Estudios realizados por la CNDH


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